He gozado en tu lecho tantas veces
que la cuenta perdí por la razón
del haberte amado intensamente,
repitiendo cada día la misma acción.
Las paredes de tu
cuarto son testigos
de
este amor desbordado en la ambición.
Y han ahogado mis besos tus suspiros,
y tus suplicas pidiéndome pasión.
Eres tú la que sustenta mi existencia,
la más dulce y preciosa adoración.
Te he amado, lo sabes,
a conciencia,en tu cuarto…¡y postrado a mi ambición!.
No hay comentarios:
Publicar un comentario