Cuando te miro mi alma se acongoja,
porque desea que seas mi mujer.
Eres la musa que habita entre mi prosa,
donde yo encuentro la fuente del placer.
Mujer preciosa, la luz de mi esperanza
para la dicha alcanzar en su bondad,
eres luna que alumbra en la distancia,
pero un mañana adornarás mi ventanal.
Serás mi novia, mi amada, mi bonanza,
que nunca nadie podrá ya separar,
al descubrir de mi alma su fragancia
y sientas en tu ser mi palpitar.
Espero un día tener tus dulces besos,
todo tu aroma, poderte contemplar.
Y al fin poder cumplir los embelesos
de darte todo mi amor hasta el final.
Mirar tus ojos, sentir que tus caricias
van complaciendo mi necesidad,
y en los momentos colmados de delicias,
saber que dentro de ti mi ser está.
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