Me enriqueces la razón cuando
te veo,
y te miro y te admiro con
pasión.
En tu cuerpo escultural bien
me recreo
cuando estamos entregados al
amor.
Es que eres el sustento en mis
sentidos,
y mi mente diariamente piensa
en ti.
Son mis ojos que al mirarte
dan motivo…
a mi tacto… para lo que ha de
seguir.
Te acaricio y te beso con
locura.
Y el aroma de tu piel me hace
avivar…
el sentido del placer, dulce
tortura,
porque aspiro tu jardín tan
especial.
Entregado a las delicias… y
metido
en tus flores que siempre
suelo amar.
Es tanta mi emoción que ya no
mido…
ese fuego de pasión que te he
de dar.
Y seguimos… elevándonos al
clímax,
y en el éxtasis, buscándole el
final.
Nos vemos encumbrados en la
cima,
y logramos conquistarla una vez más.
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