Desnuda… cual porcelana negra.
Me rendiste y metiste en la ilusión.
Tu cuerpo seductor soltó mis riendas,
y desboqué en la
lujuria mi ambición.
En tu ser encontré un jardín en ónix.
En el clavel de tu boca bien pasé.
Dos rosas encendieron mis pasiones.
Y un negro tulipán hermoso hallé.
De rodillas ante ti calmamos ansias,
y metidos ya en el mar de la pasión…
navegamos, y logramos la bonanza…
en el clímax… alcanzado por los dos.
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