Esta es la codicia de mis sueños:
Ser el dueño de todos tus sentidos.
Escuchar el palpitar de tus latidos
al estar desfallecida por mi empeño.
Sentir quiero tu ser sobre mi boca,
entregándose a mis labios sin recato,
y lograr con mi lengua el rico encanto
de esas formas que a mi pasión desboca.
Disfrutar al contacto de tu piel,
presenciando el inicio de tu clímax,
esa rica sensación que nos fascina
al llegar al final con gran placer.
Ver tu cuerpo derramarse con premura
y en tus pechos sus botones ver surgir,
y al sustento del asiduo frenesí:
Saborearlos con pasión y con locura.
Como dije al comienzo, son mis sueños
los que van aquí, y no hay cordura.
Ya comprendes, mujer, que es locura
soñar esto, si sé bien que soy tu dueño.
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