He gozado en tu
lecho tantas veces
que la cuenta perdí,
por la razón
del haberte amado
intensamente,
repitiendo cada
día la misma acción.
Las paredes de tu
cuarto son testigo
de
este amor desbordado en la ambición.
Y
han ahogado mis besos tus suspiros,
y tus suplicas
pidiéndome pasión.
Eres tú la que
sustenta mi existencia,
la más dulce y preciosa
adoración.
Te he amado, lo sabes,
a conciencia,
en
tu cuarto y postrado a mi ambición.
No hay comentarios:
Publicar un comentario