Muchas veces sumido en mi nostalgia
me
traslado a ti en mi pensamiento…
Y otra vez aunque
estés a la distancia
un placer
sacudiendo va mi cuerpo.
Bien quisiera el
olor de la fragancia
que descansa
enredada entre tu pelo.
Y quisiera, mujer,
tener la gracia
de dar cálidas
caricias a tus senos.
¡Inquietante el
amor entre tus brazos,
con el dulce panal
que hay en tus besos!
¡oh, que hermoso
tener el bello encanto
del jardín precioso de tu cuerpo!.
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