hay fuego entre tu cuerpo de azucena,
en tus labios y tus senos el fuego quema,
y por eso el desearte es mi condena.
Deseo amarte con el fuego que en ti brota,
calcinarme entre tus brazos es mi afán,
y en los besos de tu boca primorosa
sentir quiero la pasión que me has de dar.
De tus bellos y candorosos senos,
beber anhelo el elíxir de su fuente,
esa miel exquisita, transparente,
que enciende mi pasión intensamente.
Y en tus muslos que la pasión agitan,
sentir quiero el calor que se desborda,
de esa flor preciosa que atesoras...
Y caliente da su savia si se toca.
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